El pueblo
La gran esperanza para el pueblo judío a lo largo de la historia era la espera del Mesías.
Los profetas habían anunciado que Dios intervendría para poner fin al sufrimiento humano y para sanar las dolencias de los enfermos enviando un Mesías (Is. 61, 1-3) pero no todos tenían la misma idea sobre el Mesías que iba a venir. Cada uno se imaginaba o esperaba un Mesías diferente.
La religión tenía gran importancia y estaba muy unida a las cuestiones sociales, políticas y judiciales. De hecho las autoridades religiosas y políticas eran las mismas. Los sacerdotes encarnaban la máxima autoridad como presidente del Sanedrín y jefes del pueblo, responsables del Templo y el cumplimiento de la Ley. Eran nombrados por el gobernador romano y pertenecía a las familias más nobles del pueblo, en su mayoría saduceo. Estos no esperaban al Mesías ya que se sentían autosuficientes y posiblemente esta era una de las condiciones que el gobernador romano tenía en cuenta al momento de la elección del sumo sacerdote.
Los romanos respetaban la religión judía, sus leyes e instituciones y les permitían celebrar el sábado (día sagrado) quedar exentos del servicio militar y celebrar juicios civiles y religiosos.
El Sanedrín (su nombre significa "sentarse juntos, consejo") era similar a un parlamento y estaba compuesto por 71 miembros donde los ancianos (senadores o presbíteros en su mayoría saduceos) eran casi todos miembros de la aristocracia y hombres de negocios que se beneficiaban con la red de vías de comunicación que Roma constria; así como del sistema de correos, acueductos, teatros, fuentes, etc.
Ejercía el poder Legislativo (elaborar y aprobar las leyes), el judicial (juzgar los delitos contra las leyes), y el ejecutivo (hacer cumplir la ley). Estos poderes estaban limitados por las autoridades romanas. Era una especie de alianza que los romanos otorgaban a los gobiernos de los pueblos sometidos. Así, si el Sanedrín, por ejemplo, condenaba a alguien a muerte, no podía aplicarse la sentencia sin la autorización del gobernador romano, y a partir de ahí reconocían como máxima autoridad al cesar.
Ejercía también le corte suprema religiosa; es decir, fijaba la doctrina religiosa, establecía el calendario litúrgico y regulaba la vida religiosa del país.
El presidente del Sanedrín era el sumo sacerdote, su poder era político y religioso donde su función era gobernar el país bajo el control de Roma.
Bajo este contexto la estructura social y religiosa estaba dividida en diferentes clases sociales.
Clase alta: Sumos sacerdotes, Jefes romanos, grandes terratenientes, ricos comerciantes, jefes de recaudadores de impuestos.
Clase media: Sacerdotes, artesanos y recaudadores.
Clase baja: Campesinos, pescadores y pastores; sufrían también esta discriminación las mujeres y los niños, los esclavos, los enfermo y los leprosos.
Los sacerdotes rurales vivían de algún oficio y su nivel socioeconómico era bajo y los levitas, ayudantes de los sacerdotes, con un nivel socioeconómico más bajo aun estaban divididos en grupos o sectas con las que Jesús se relacionó, dialogó, se enfadó, e incluso denunció.
Cada uno de estos grupos se distinguió de las demás por sus prioridades en religión. Estaban los saduceos, fariseos, herodianos, zelotes, esenios y helenistas.
Saduceos: Su nombre se deriva de Sadoc, del que descendían, desde los tiempos de Salomón, los sacerdotes de Jerusalén. Eran de clase social alta y pertenecían a la aristocracia. Tenían grandes propiedades y eran los principales sacerdotes. Su influencia era muy poderosa.
Políticamente colaboraban con los romanos para mantener el poder.
Fariseos: Se cree que su nombre se deriva del arameo persa ya que significa separados. Recibieron este nombre porque su observancia exagerada de la ley los separaba del pueblo sencillo. Se consideraban los “buenos”,” los cumplidores” y por eso no se relacionaban con el pueblo. Pertenecían a la clase media (artesanos más acomodados) y eran para el pueblo, sus guías espirituales, porque los consideraban cultos y sabios. Abundaban entre ellos los maestros de la Ley. Sus ideas se fundamentaban en una estricta fidelidad a la Ley.
Para los fariseos El Mesías se haría presente, cuando todo el pueblo practicase La Ley de Moisés.
Jesús se enfrentó muy a menudo con ellos, sobre todo en temas doctrinales.
De hecho, este grupo social fue el que más presionó para condenar a muerte a Jesús.
Herodianos: Muy poco se sabe de ellos, pero su nombre se asocia con la política. Tres veces se mencionan en las Escrituras siempre aliados con los fariseos en contra de Jesús (vea Marcos 3:6; 12:13 y Mateo 22:16).
Zelotes: su nombre se deriva de la palabra celo, debido a su celo exagerado por el cumplimiento de la Ley. Su situación social era baja, y siendo fanáticos de La Ley; política, social, económica y religiosamente eran fueron ferreos opositores a los Saduceos.
Por supuesto estaban en contra de los romanos. Fomentaban frecuentes rebeliones y escaramuzas. Se los consideraba alborotadores. Cada veinte años, organizados, daban una gran rebelión y esperaban que “los ejércitos alados del cielo” vengan en su ayuda. Los romanos ya enterados de esto los esperaban y los aniquilaban.
Esenios: Se cree que su nombre significa algo así como "los devotos, los silenciosos". Vivian en comunidades monásticas en el Qumrán; cerca del Mar Muerto.
Los Esenios también estaban en contra de los saduceos ya que era un sacerdocio que se había envilecido desde la época asmonea.
Una característica específica de los esenios fue rechazar el culto que se hacía en el templo de Jerusalén.
Con la idea de conservar y restaurar la santidad del pueblo, formaban comunidades en zonas desiertas. La retirada de muchos de ellos a esas zonas tenia como objeto excluir la contaminación que podría derivarse del contacto con otras personas.
La renuncia a mantener relaciones económicas o a no aceptar regalos, no deriva de un ideal de pobreza, como algunos lo quieren hacer creer; sino que es un modo de evitar contaminación con el mundo exterior para salvaguardar la pureza ritual.
Consumada su ruptura con el templo y el culto oficial, la comunidad esenia se entiende a sí misma como un templo inmaterial que reemplaza transitoriamente al templo de Jerusalén mientras que en él se siga realizando un culto que consideran indigno.
Rezaban y meditaban sobre las Escrituras, esperando la venida del Mesías.
Los esenios prohibían severísimamente todo tipo de esclavitud y observaban el sábado religiosamente.
Helenistas: Eran los judíos nacidos fuera de Judea en las colonias del norte de África y del Mediterráneo Oriental. Su lengua era el griego (de ahí el nombre de helenos). En Jerusalén y otras ciudades del país tenían su sinagoga propia donde leían la Biblia y rezaban en griego.
La gran esperanza para el pueblo judío a lo largo de la historia era la espera del Mesías.
Los profetas habían anunciado que Dios intervendría para poner fin al sufrimiento humano y para sanar las dolencias de los enfermos enviando un Mesías (Is. 61, 1-3) pero no todos tenían la misma idea sobre el Mesías que iba a venir. Cada uno se imaginaba o esperaba un Mesías diferente.
La religión tenía gran importancia y estaba muy unida a las cuestiones sociales, políticas y judiciales. De hecho las autoridades religiosas y políticas eran las mismas. Los sacerdotes encarnaban la máxima autoridad como presidente del Sanedrín y jefes del pueblo, responsables del Templo y el cumplimiento de la Ley. Eran nombrados por el gobernador romano y pertenecía a las familias más nobles del pueblo, en su mayoría saduceo. Estos no esperaban al Mesías ya que se sentían autosuficientes y posiblemente esta era una de las condiciones que el gobernador romano tenía en cuenta al momento de la elección del sumo sacerdote.
Los romanos respetaban la religión judía, sus leyes e instituciones y les permitían celebrar el sábado (día sagrado) quedar exentos del servicio militar y celebrar juicios civiles y religiosos.
El Sanedrín (su nombre significa "sentarse juntos, consejo") era similar a un parlamento y estaba compuesto por 71 miembros donde los ancianos (senadores o presbíteros en su mayoría saduceos) eran casi todos miembros de la aristocracia y hombres de negocios que se beneficiaban con la red de vías de comunicación que Roma constria; así como del sistema de correos, acueductos, teatros, fuentes, etc.
Ejercía el poder Legislativo (elaborar y aprobar las leyes), el judicial (juzgar los delitos contra las leyes), y el ejecutivo (hacer cumplir la ley). Estos poderes estaban limitados por las autoridades romanas. Era una especie de alianza que los romanos otorgaban a los gobiernos de los pueblos sometidos. Así, si el Sanedrín, por ejemplo, condenaba a alguien a muerte, no podía aplicarse la sentencia sin la autorización del gobernador romano, y a partir de ahí reconocían como máxima autoridad al cesar.
Ejercía también le corte suprema religiosa; es decir, fijaba la doctrina religiosa, establecía el calendario litúrgico y regulaba la vida religiosa del país.
El presidente del Sanedrín era el sumo sacerdote, su poder era político y religioso donde su función era gobernar el país bajo el control de Roma.
Bajo este contexto la estructura social y religiosa estaba dividida en diferentes clases sociales.
Clase alta: Sumos sacerdotes, Jefes romanos, grandes terratenientes, ricos comerciantes, jefes de recaudadores de impuestos.
Clase media: Sacerdotes, artesanos y recaudadores.
Clase baja: Campesinos, pescadores y pastores; sufrían también esta discriminación las mujeres y los niños, los esclavos, los enfermo y los leprosos.
Los sacerdotes rurales vivían de algún oficio y su nivel socioeconómico era bajo y los levitas, ayudantes de los sacerdotes, con un nivel socioeconómico más bajo aun estaban divididos en grupos o sectas con las que Jesús se relacionó, dialogó, se enfadó, e incluso denunció.
Cada uno de estos grupos se distinguió de las demás por sus prioridades en religión. Estaban los saduceos, fariseos, herodianos, zelotes, esenios y helenistas.
Saduceos: Su nombre se deriva de Sadoc, del que descendían, desde los tiempos de Salomón, los sacerdotes de Jerusalén. Eran de clase social alta y pertenecían a la aristocracia. Tenían grandes propiedades y eran los principales sacerdotes. Su influencia era muy poderosa.
Políticamente colaboraban con los romanos para mantener el poder.
Fariseos: Se cree que su nombre se deriva del arameo persa ya que significa separados. Recibieron este nombre porque su observancia exagerada de la ley los separaba del pueblo sencillo. Se consideraban los “buenos”,” los cumplidores” y por eso no se relacionaban con el pueblo. Pertenecían a la clase media (artesanos más acomodados) y eran para el pueblo, sus guías espirituales, porque los consideraban cultos y sabios. Abundaban entre ellos los maestros de la Ley. Sus ideas se fundamentaban en una estricta fidelidad a la Ley.
Para los fariseos El Mesías se haría presente, cuando todo el pueblo practicase La Ley de Moisés.
Jesús se enfrentó muy a menudo con ellos, sobre todo en temas doctrinales.
De hecho, este grupo social fue el que más presionó para condenar a muerte a Jesús.
Herodianos: Muy poco se sabe de ellos, pero su nombre se asocia con la política. Tres veces se mencionan en las Escrituras siempre aliados con los fariseos en contra de Jesús (vea Marcos 3:6; 12:13 y Mateo 22:16).
Zelotes: su nombre se deriva de la palabra celo, debido a su celo exagerado por el cumplimiento de la Ley. Su situación social era baja, y siendo fanáticos de La Ley; política, social, económica y religiosamente eran fueron ferreos opositores a los Saduceos.
Por supuesto estaban en contra de los romanos. Fomentaban frecuentes rebeliones y escaramuzas. Se los consideraba alborotadores. Cada veinte años, organizados, daban una gran rebelión y esperaban que “los ejércitos alados del cielo” vengan en su ayuda. Los romanos ya enterados de esto los esperaban y los aniquilaban.
Esenios: Se cree que su nombre significa algo así como "los devotos, los silenciosos". Vivian en comunidades monásticas en el Qumrán; cerca del Mar Muerto.
Los Esenios también estaban en contra de los saduceos ya que era un sacerdocio que se había envilecido desde la época asmonea. Una característica específica de los esenios fue rechazar el culto que se hacía en el templo de Jerusalén.
Con la idea de conservar y restaurar la santidad del pueblo, formaban comunidades en zonas desiertas. La retirada de muchos de ellos a esas zonas tenia como objeto excluir la contaminación que podría derivarse del contacto con otras personas.
La renuncia a mantener relaciones económicas o a no aceptar regalos, no deriva de un ideal de pobreza, como algunos lo quieren hacer creer; sino que es un modo de evitar contaminación con el mundo exterior para salvaguardar la pureza ritual.
Consumada su ruptura con el templo y el culto oficial, la comunidad esenia se entiende a sí misma como un templo inmaterial que reemplaza transitoriamente al templo de Jerusalén mientras que en él se siga realizando un culto que consideran indigno.
Rezaban y meditaban sobre las Escrituras, esperando la venida del Mesías.
Los esenios prohibían severísimamente todo tipo de esclavitud y observaban el sábado religiosamente.
Helenistas: Eran los judíos nacidos fuera de Judea en las colonias del norte de África y del Mediterráneo Oriental. Su lengua era el griego (de ahí el nombre de helenos). En Jerusalén y otras ciudades del país tenían su sinagoga propia donde leían la Biblia y rezaban en griego.
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